EL PODER DEL BESO
La sirena Ariel venció el hechizo de la malvada Úrsula con un beso antes del atardecer y Bella Durmiente despertó con uno de amor verdadero. Si en la fantasía esta acción provoca tales resultados es porque en la realidad tiene un significado muy especial. "Un beso, de cualquier tipo, es la demostración del afecto, y el afecto siempre será muy importante en las relaciones humanas porque es la manera en que te comunicas con alguien para decirle cuánto lo quieres", explica Arlen Resendez Yebra, sicoterapeuta del Grupo Arah y especialista en parejas.

Para ella, esta forma de expresarse es la base fundamental de la comunicación humana y muy útil en la solución de problemas amorosos: ayudan a bajar barreras físicas y emocionales. Ha comprobado además que las personas besuconas, sin ser empalagosas, tienden a ser más alegres y extrovertidas. Incluso hay experimentos donde los animales con excesos de caricias crecen más debibo a esta mayor estimulación.
El origen de lo erótico La periodista e investigadora Adrianne Blue, en su libro El beso. De lo metafísico a lo erótico, publicado en español por Kairós, explica que las acciones en un beso erótico son prácticamente las mismas de succión y utilización de la lengua necesarias en el acto de chupar del pecho de la madre.

Este tipo de besos son una forma de vivir la sensualidad intensamente y disfrutar sensaciones placenteras. "El beso implica una cercanía muy intensa con las personas, y lo conceptualizamos como algo romántico, afectivo y muy excitante", explica Rinna Riesenfeld, terapeuta sexual, sicoterapeuta y directora del Ceiss (Centro de Educación Sexual Integral para la Salud Sexual). Comenta que en esta acción se involucran varios sentidos ?tacto, olfato, vista y gusto? e incluso uno bien dado puede llevar al orgasmo. Lo maravilloso del humano, es que además de los labios, cuya piel es idéntica en hombres y mujeres, tiene zonas muy sensibles al beso como el cuello, la espalda, los dobleces del codo y la rodilla, la parte interior de los muslos, los glúteos y, por supuesto, los órganos genitales. Aunque en éstos se recomienda conocer bien a la personas para que después del placer no vengan problemas como condilomas en la garganta y virus del papiloma. ¿Por qué sentimos así? Según explica Felipe Vega Boada, neurólogo del hospital Médica Sur, en un beso se activan múltiples áreas cerebrales que generan diferentes reacciones. Por ser un acto consciente y emocional, lo primero que intenta el cerebro a través de la corteza cerebral es determinar si el beso es erótico o de otro tipo (por ejemplo, de saludo).

Una vez discriminado, envía la información a estructuras cerebrales más profundas, conocidas como sistema límbico, con al menos cinco componentes interconectados entre sí y con otras áreas como la corteza sensorial y la motora, implicadas directamente en la percepción individual y en los movimientos bucales del acto. Curiosamente en la corteza cerebral las zonas que representan la sensibilidad y los movimientos de la boca, ocupan un área mayor que estructuras más grandes como el tórax y el abdomen. La emoción es regulada por el núcleo amigdalino, estructura que genera las señales necesarias para que en el eje hipotálamo-hipófisis se activen múltiples funciones, entre ellas, secreción de hormonas y otros neuroquímicos como endorfinas, oxitocina y testosterona -asociadas al deseo sexual, al estado de felicidad, al placer, bienestar y alegría-, así como adrenalina y noradrenalina responsables de la taquicardia y del aumento de la presión sanguínea. Él también recomienda conocer el estado de salud de la persona a la que se besa para evitar el contagio de tuberculosis, herpes labial y la enfermedad del beso o mononucleosis, causada por el virus Epstein Barr, y que provoca síntomas similares a los de una gripe fuerte (fiebre, dolores musculares y de cabeza, ganglios crecidos) y que también está asociada a la aparición de linfomas, tumores malignos del sistema linforreticular, es decir, un tipo de cáncer. Claudia González, cirujano maxilofacial y catedrática de la facultad de Odontología de la UNAM, explica además: "En un beso se involucran 44 músculos de la expresión facial, 17 de la lengua, más los superficiales y profundos del cuello, todo depende de la intensidad con que se dé".

El otro cariño Los labios también tienen contactos con la piel que no implican un juego erótico. Se dan besos en las mejillas, la frente y en la mano como manifestaciones de cariño entre miembros de la familia y amigos, aunque la práctica varía de acuerdo con el país. En aquellos de tradición machista, el problema ha sido su ausencia. "Esta cultura nos ha dado más oportunidad a las mujeres de expresar nuestros sentimientos y los hombres han estado más reprimidos, a ellos los dejan expresar más enojo y violencia", explica Riesenfeld, quien recuerda que los momentos donde los mexicanos se dan besos, sin verlo como algo malo es cuando están borrachos o durante un festejo futbolístico. Afortunadamente cada día comprueba cómo esta situación cambia y los hombres besan a sus padres adultos, al mismo tiempo que inculcan esta costumbre a sus hijos. Excélsior, Méx, DF, enero 22, 2008. Eythel Aracil




© 2007 PREMEDI-TEST S.A. de C.V. Se concede la licencia de utilización de este sistema web únicamente con fines informativos y para uso personal, para distribución se debe citar la fuente (PREMEDI-TEST S.A. DE C.V.) con vínculo a la página del corporativo www.premeditest.com.mx y este texto de licencia de utilización.